¡Bienvenido a tu nueva vida Crispin!

Erase una vez un pequeño perrito, bautizado como Crispin, que fue abandonado a su suerte hace más de dos años. Su futuro era incierto, pero tenía que sobrevivir, por lo que empezó a rondar los alrededores de una casa rural (“Les Elies”, Caldes de Montbui), que se encuentra perfectamente escondida en un valle rodeado de denso bosque, el entorno ideal para sentirse a salvo. Aunque tenía mucho miedo de todo, tuvo la suerte de contar con la solidaridad de las personas que cuidan de la casa y del vecino más próximo, que le fueron alimentando, para garantizar su supervivencia, ofreciéndole una calidad de vida aceptable. Fue así como Crispin aprendió a convivir con la presencia de estas personas, pero a mucha distancia, sin interaccionar, pues era impensable tocarle y mucho menos cogerle. Sin embargo, aunque el pequeño se espabilaba bien, la preocupación entre sus cuidadores iba en aumento, pues Crispin solía bajar al pueblo y cruzar carreteras… no sabían hasta cuándo duraría su suerte. Deseaban para él una oportunidad mejor. Entonces apareció ella, Nelly, su ángel de la guarda, que se propuso rescatarlo y empezó a trazar la mejor estrategia. El panorama no era fácil: un perrito extremadamente desconfiado, sin socializar, al que jamás nadie había acariciado. Le esperaba un duro reto por delante.

Pero Nelly fue firme en su propósito, y, pese a que la zona es de difícil acceso, se desplazó diariamente a establecer horarios fijos de comida y trabajar la aproximación, con el objetivo de que fuera confiando poco a poco en ella. Se ayudó de sus perros, que lo integraron en la manada como uno más, y de su energía tranquila y positiva. Así lo fue consiguiendo, llegando a tenerlo tan cerca que incluso podía tocarlo un poquito. Pero la captura con lazo, a campo abierto, no era viable, pues sus movimientos eran demasiado rápidos y podía perder en un segundo todo el trabajo de un año. Por otro lado, Crispin demostraba una gran desconfianza hacia la jaula, por lo que también quedaba descartada. Así que tuvimos que agudizar el ingenio y preparar una trampa a medida. Aprovechando la habitación de la casa que Nelly utilizaba para dejarle la comida al pequeño, acoplamos la puerta de la jaula y realizamos simulaciones previas a distancia con cámara, para asegurarnos que entraba. ¡Y sí, entraba, incluso con Nelly al lado!

Ya solo faltaba dar el gran paso, ¡su rescate! Preparamos la habitación videovigilada y ayer por la noche se hizo realidad el deseo de Nelly y de todos los que han cuidado de él durante este tiempo: Crispin entraba en la habitación y cerrábamos la puerta. Fue duro ponerle la correa y el arnés, se lanzaba a morder e intentaba huir, pero la destreza y tranquilidad de Nelly hizo posible cogerlo con total seguridad para el traslado a su próximo destino: ¡su nueva vida!

Los protagonistas de este bonito cuento son: Nelly Fernandez (su ángel de la guarda), Marta, Jordi y Adrian (cuidadores y vecinos de la casa). Gracias a la solidaridad, el trabajo en equipo, la constancia y la paciencia de tanto tiempo, ha sido posible llegar hasta aquí, ¡un 10 para ellos!

Pero este cuento aún no ha terminado, Crispin ya está a salvo y pasa a ser nuestro nuevo apadrinadito en Caldes Animal. Le ayudaremos a ser un perrito de casa para encontrarle una buena familia que lo quiera hasta el infinito y más allá.

Aún falta escribir el final de este cuento. ¿Nos ayudáis?

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