Buscando al Pokémon del bosque: CHISPI – Localizania Rescate Animal

El pequeño podenco se encontraba solito, abandonado en el acceso a la pista forestal de una Urbanización de Castellví de Rosanes (Barcelona), desde hacía unos 10 días. Los vecinos del lugar le veían con cierta frecuencia, ya que deambulaba por las calles en busca de comida. A pesar de los muchos intentos de cogerle, el pequeño era demasiado asustadizo y salía huyendo al mínimo movimiento.

El aviso de Eva Lairado, una animalista de la zona que estaba muy preocupada por él, nos puso en marcha y comenzamos a estudiar su comportamiento mediante el protocolo habitual de fototrampeo.

 

 

Como siempre en estos casos, la labor de los animalistas que dan avisos es fundamental ya que suelen ser los que ayudan a fidelizar al animal en la zona. En este sentido, Eva fue clave para conseguirlo. Ella acostumbró al podenco a comer en un camino de tierra, apartado del movimiento de las personas e ideal para situar la jaula.

La cámara nos revelaba las costumbres mayoritariamente nocturnas del pequeñín, con lo que había que preparar todo el equipo de captura nocturna.

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El día del rescate nos personamos sobre las 22.00 h y situamos la jaula al fondo de un barranco, en el camino de tierra que conectaba con el bosque. Un lugar apartado donde Chispi, que así lo bautizamos, comía de noche sin ser molestado.

Nos hizo esperar casi 3 horas hasta que apareció delante de la puerta de la jaula. Apenas dudó unos segundos en entrar, ya que el hambre le podía y no sospechó que esa estructura rara que se integraba en el bosque le iba a cambiar la vida por completo.

Sobre la 01.00 ya estaba dentro, con la puerta cerrada. Tardamos unos segundos en bajar hasta el barranco y nos acercamos con cuidado, para no asustarle más de lo que ya estaba. Verle en la jaula, mirándonos con esos ojitos de miedo, nos enterneció. El pequeño Chispi se veía tan vulnerable que queríamos llevárnoslo de inmediato para que durmiera por fin en una camita. Sin embargo, y aunque aceptó sin problemas nuestras caricias dentro de la jaula, la salida de la misma fue complicada. Chispi no sabía caminar con un arnés y una correa y se revolvía en el suelo de tal forma que hacía imposible salir de la jaula con él de forma tranquila. Tuvimos que pedir refuerzos a Julio, la pareja de Eva, nuestra cómplice en este rescate. Entre todos, y después de casi una hora y mucho sudar, conseguimos que Chispi se rindiera y se metiera en el transportín. La captura le había estresado pero finalmente se relajó en el transportín y lo pudimos trasladar al coche.

 

Rescate de Chispi, Castellví de Rosanes, Barcelona

 

Pese a que en un primer momento pensamos en llevarlo a la Protectora más cercana, el olvido que sufren en general los podencos en los centros de acogida, nos hizo tomar la decisión de tenerlo en acogida hasta su adopción. Chispi, de momento, se queda con nosotros.

 

 

EL RESCATE DE CHISPI FUE DURO, YA QUE NO ACEPTABA LA CORREA Y EL COLLAR Y TUVIMOS QUE OBLIGARLO A METERSE EN EL TRANSPORTIN

 

¡Chispi se recupera favorablemente y ya muestra signos de ser un gran compañero de vida! Nos os perdáis su evolución en el apartado de «Recuperación física y emocional». En breve, Chispi estará en adopción!