Nueve días de infarto para la familia de Chico (antes Fare), una fase de localización muy trabajada, una espera de 9 horas durante el día de hoy y un rescate con una dificultad añadida: terreno poco accesible.
Chico se ha hecho de rogar… y nos ha tenido conteniendo la respiración varias veces. Pero, si algo nos ha hecho sudar, ha sido, sin duda, la odisea para llegar hasta la jaula, una vez capturado.

Nos resultaba imposible colocar los coches cerca, con lo que debíamos preparar un escenario muy robusto para proceder a un rescate al mas puro estilo «Indiana Jones». Han sido casi 2 minutos eternos sorteando cañas, arrastrándonos por la tierra (literalmente) para superar los fuertes desniveles y atravesando campo labrado, sin caernos, hasta poder estar con él. Y es que el pequeño listillo supo dónde encontrar su zona de confort, camuflándose con gran habilidad y sabiendo que la accesibilidad para los humanos era bastante complicada. Cuando conseguíamos llegar a la jaula, exhaustos, doloridos, sin aliento, en medio de risas y lágrimas, casi notábamos su mirada entre incredulidad y burla… parecía que nos dijera: «¿Porqué habéis tardado tanto? ¡Anda sacadme ya de aquí!»

El pequeño aventurero, ¡ya duerme en casa con su familia! El duro trabajo ha dado sus frutos.

Un perrete recién adoptado que empieza a descubrir su nueva vida y todo el amor que le rodea. 

¡A descansar familia! ¡Os lo habéis ganado!

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