Duque entre la vida y la muerte


Friend, guiándole a su salvación


¡Dos bellezones!


Monti y sus más de 2 años de abandono


Nelly, con un hilo de vida


Neón, otro miembro de la manada misteriosa


La Dama blanca


Una pantera en la oscuridad


¡Bienvenido a tu nueva vida Crispin!


Zipi y Zape, abandonados entre viñedos


Bety y su hijito Oli


Foxy, otra víctima de la caza


De puerta en puerta


Milka, superviviente inigualable


Podencos: Vergüenza e indignación


La segunda oportunidad de Brownie


Lladruc, de nuevo bajo control


Chico, el perro de la mirada mágica


Mona, un bombón de chocolate


Gizmo, el rostro del miedo


¡La guapa rubia!


Zöe: abandonada, asustada y desnutrida


La pequeña Flor


Buscando al Pokémon del bosque: CHISPI


Dani y Diana, 5 años perdidos


La ninfa del bosque


Vulpes, sin derecho a protección


BlueyBay, abandonado tras su servicio a la caza


Bienvenidos al Gathotel!


Jabalíes, ¿Superpoblación o pérdida de hábitat?


Manchitas, la princesa de IKEA

Piaf, la pesadilla del Guinardó

Piaf, la pesadilla del Guinardó

Si tuviéramos que ponerle un nombre al rescate de Piaf sería, sin duda, PESADILLA. Escapada en la zona del Guinardó de Barcelona, esta listilla nos ha tenido más de 2 meses trabajando duramente con largas guardias nocturnas (de esas que empiezas a las 23.00 h, acabas a las 07.00 h del día siguiente y a las 09.00 h tienes que estar en el trabajo). Con la inteligencia del Border Collie y el miedo del Podenco, Piaf ha demostrado ser una asombrosa mezcla ? capaz de burlar todo tipo de trampas.

Se intentó varias semanas con dos jaulas diferentes, pero ella sabía que “había gato encerrado”… y jamás entró de cuerpo entero. Después se preparó una emboscada en un huerto particular al que solía acceder, vallándolo a modo “Guantanamo” y adaptando el cierre en remoto de la puerta con Ingeniería “express”. Pero ¡saltó más de dos metros como si nada! Estaba claro que las capturas “invasivas” no eran la mejor estrategia con Piaf.

PIAF VENÍA CADA MADRUGADA A SU CITA CON LA JAULA, PERO NO SE ATREVÍA A ENTRAR

Afortunadamente, la pequeña petarda se mantenía en la zona, cada vez más confiada con los paseadores de perros de las primeras horas de la mañana, algo que nos dio pie a valorar la opción de la sedación, un método peligroso que sólo debe hacerse bajo ciertas circunstancias. Dado que establecía una asombrosa cercanía con varios perretes (incluidos los nuestros), se dio luz verde a su captura con fármacos a través de Gazza como gancho, la perrita de Raúl, quien finalmente consiguió la condiciones suficientes, en tiempo y distancia, para garantizar el éxito de las pastillas de acepromacina. ¡Piaf ya podía ser cogida!

Este post va dedicado muy especialmente al equipo formado por Alex y María (sus adoptantes) y Axel (su “tito”), pues nos faltaría texto para describir el enorme sacrificio que han hecho, lo mucho que han trabajado a nuestro lado, todo lo que han soportado y el gran agotamiento físico y mental que ha supuesto para ellos (y para nosotros también). ¡Un placer conoceros chic@s!
Los perros con extremo miedo y desconfianza son tremendamente difíciles de coger y conllevan un desgaste de dimensiones épicas. No todo el mundo es capaz de soportarlo. Pero, como siempre decimos, la constancia acaba dando sus frutos y gracias a que se han mantenido fuertes,  ¡¡¡Piaf ya está en casa!!!

Aprovechamos también para enviar un abrazo por su predisposición y participación activa a Vicenç, con su perro Nessie, de nuestra Unidad K9, quién estuvo recorriendo la zona varias veces para acotar los puntos de mayor probabilidad de localización.



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