HAMBRIENTA Y DESORIENTADA, PEDÍA CON SU MIRADA QUE ALGUIEN LA AYUDARA

Un aviso en Facebook nos ponía en alerta sobre un posible caso de abandono en el municipio de Rubí, Barcelona. Diversos vecinos de la zona habían visto merodeando sólo por la Urbanización a un perrito marrón, muy delgado y desorientado.

La primera vez que fuimos no tuvimos suerte, pero al día siguiente volvimos y allí, a lo lejos, la vimos corretear asustada buscando desesperadamente algo que llevarse a la boca. Se trataba de una podenquita joven.

Parecía que todo estaba a nuestro favor, ¡Era el momento de intentarlo! Así que montamos la jaula y marcamos un rastro de comida húmeda en el suelo para atraerla hasta la puerta de la misma.

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No se hizo esperar demasiado, nuestra chica lista detectó el rastro a distancia y salió de su escondite para acercarse cada vez más a la jaula. Desde el coche nosotros observábamos con emoción sus tímidos intentos de aproximación… había que ser paciente. Primero comprobó si desde fuera podía sacar algo y, al darse cuenta que no era posible, entró confiada a por su ración de comida. Segundos después, la puerta se cerraba y ponía fin a su situación de abandono.

El nuevo comienzo de ZÖE, nuestra preciosa podenquita

Cuando la tuvimos cerca, observamos que había entrado en estado de pánico absoluto y dispuesta a morder a todo el que se le pusiera delante. Así que decidimos introducir en la escena a un gran ayudante: Chispi, nuestro también rescatado podenquito maneto, que podía ayudarla a calmarse.

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Y así fue. Lo que sucedió a continuación es difícil de describir en palabras, probablemente uno de los momentos más mágicos que hemos vivido hasta ahora: Chispi sencillamente la miró ¡y ella se tranquilizó de inmediato! ¡Sin más! De alguna manera, ambos animales se comunicaron.

ZÖE tiene que recuperar primero su salud y ¡lo conseguiremos!

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