Tico (antes Chico) fue un rescate relativamente fácil en el municipio de Rubí, Barcelona, en el que no hizo falta jaula trampa, fue suficiente con acorralarlo en un jardín. 

Aunque la primera parte de este rescate fue sencilla, la segunda no tanto: a Tico no se le podía tocar con facilidad, su escasa sociabilidad la demostraba a base de mordiscos. Esto le costó muy caro a nuestro pequeño, pues supuso su salida de la casa que lo había acogido, que no se vio capaz de liderar su terapia, a pesar de nuestros esfuerzos.

Tico tuvo la mala suerte de no contar con la comprensión de su primer acogida, pero no por ello nos íbamos a dar por vencidos, ¡claro que no!. Encontramos una solución a través de nuestros compañeros de la Lliga protectora d’animals de Barcelona e iniciamos su primera fase de terapia con técnicas Ttouch, como la que podéis ver en el vídeo: la vara de contacto.

Se trata de una sencilla herramienta (una varilla envuelta en un foulard) que permite explorar la reacción del contacto con el cuerpo del animal, en condiciones de seguridad para el terapeuta. Lo primero que hicimos fue presentarle la vara, que la oliera. Al principio del contacto su cara era de total desconcierto e incredulidad. Parecía que estuviera diciendo: ¡¡¿Me estáis tocando?!! ¡¡¿En serio?!!  Los toques se realizan de forma suave y se va aumentando el recorrido por el cuerpo en función de su grado de aceptación. Tico no tardó mucho en aceptarlo, pudimos observar con satisfacción cómo se dejaba tocar por la vara e incluso empezaba a cerrar los ojitos. Pocos minutos después, ya podíamos tocarle con la mano con total tranquilidad. Apenas un par de sesiones fueron suficientes para acabar con su tendencia al mordisco como mecanismo de auto-defensa. 

EL PODER DE LA MANADA

La terapia que aplicamos con Tico aumenta su eficacia cuando se rodea de otros compañeros caninos. Y es que, aunque intentamos darles todo lo que necesitan para recuperarse, los mejores terapeutas sin duda son otros perros. Somos muy conscientes de esto en nuestro equipo, por lo que siempre contamos con el apoyo de Bea (la galga) y Chispi (el podenco maneto) para reforzar nuestras terapias.

TICO Y SU PRIMERA TERAPIA DE CONTACTO

Las reacciones de Tico

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