El pequeño Brownie correteaba desorientado, asustado y buscando comida por una zona del municipio de Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona). Empezaba a dejarse ver cuando anochecía, esperando a las chicas que se preocupaban de él y le ponían de comer. Lo estaban fidelizando en el lugar, pero no era posible un acercamiento a mano con él.

Así que nos pusimos en marcha para ayudar a sus cuidadoras a cogerle. Montábamos la jaula un poco antes del anochecer y, poco rato después, hacía su primera aparición, rodeando la jaula e intentando sacar la comida desde fuera.

Hicieron falta hasta casi 4 horas para que se decidiera entrar y poner fin a sus días de abandono. ¡Pero lo conseguimos!

Por desgracia, se repite con demasiada frecuencia el hallazgo de podencos vagando por los municipios, sin chip, ni nadie que los busque. Pero este podenco sí tendrá un nombre y una familia

Brownie, otro podenco sin nombre.

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