Molly llevaba desaparecida unos 4 meses en el municipio de Castelldefels (Barcelona). Su dueña, la Directora de la Fundación Trifolium, nos contactó muy preocupada. No habían pistas sobre su paradero y la zona en la que se había perdido era muy urbana, demasiado cercana a carreteras y vías de tren. 

Molly era muy miedosa y su localización se preveía difícil. Las primeras búsquedas fueron frustrantes… pero seguíamos trabajando en las hipótesis de partida. Hasta que un día una vecina nos confirmaba su posible presencia en los alrededores de una urbanización. No estaba segura si era un gato o un perro, así que iniciamos el estudio de Fototrampeo, para observar.  Y ¡Bingo! ¡Era ella!

Visiblemente más delgada, la pequeña Molly acudía al punto de comida que habíamos fijado para ella y comprobábamos que sus horarios de paso mayoritarios eran nocturnos. ¡Se acercaba el momento de planificar su rescate!

La noche iba a ser larga. Molly hacía pequeñas y tímidas apariciones: A las 22.00 h, a las 23.00 h, a la 01.00 h… Su miedo le bloqueaba, desconfiaba de la jaula pero, al mismo tiempo, la rodeaba y parecía querer entrar. No fue hasta la 01.30 h, que, bajo el máximo silencio de la noche, decidió entrar y poner a salvo su vida por fin.

Estaba tremendamente asustada, con el cuerpo rígido, sin moverse, el miedo la paralizaba. Tuvimos que entrar en la jaula con sumo cuidado, y manipularla con suma suavidad para que se calmara.

Quería huir de nosotros pero, tras pasear un poquito con ella, notamos que ya no quería volver a esconderse en el bosque, como si, de alguna forma, supiera que volvía a casa.

¡Su propietaria no podía creerse que había recuperado a su pequeña Molly tras 4 meses!

A pesar del miedo, Molly reconoció a su dueña y se subió enseguida al coche, como si no hubiera pasado el tiempo.

MOLLY VOLVÍA A CASA SANA Y SALVA

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